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Se estima que unos 1.400 negocios de hostelería se han visto afectados en los 72 municipios valencianos arrasados por la DANA hace poco más de un mes, según la Federación Empresarial de Hostelería de Valencia. Allí, la vida aún no ha vuelto a la normalidad. Muy poco a poco y tímidamente, algunos bares van reabriendo, aún con el miedo en el cuerpo, pero también con las ganas de volver a congregar a los vecinos alrededor de una barra para intentar retomar una rutina que ahora parece lejana. Estos son algunos de ellos.
Mar Vila, que trabajó durante dos décadas en un bar de polígono en Albal antes de abrir 'Ka.la.mar', es la propietaria y cocinera de este establecimiento, que acaba de cumplir tres años de vida y que reabrió el 7 de enero tras la DANA. En esta casa de pueblo reconvertida en bar de barrio, sirve desayunos, almuerzos populares y menús diarios. ¿Qué pedir para almorzar? El cliente puede elegir entre infinidad de ingredientes a la hora de diseñar su bocadillo: calamar (haciendo honor al nombre del local, claro), carne de caballo, chipirones, habitas, coliflor, sangre con cebolla, ajos tiernos, cebolla caramelizada, pimiento verde o rojo, ensalada de atún… Si te van los clásicos, opta por el Chivito o el de lomo con pimientos. Cuesta 6 euros el almuerzo normal y 7,5€ si quieres el bocadillo de carne de caballo. También los hace para llevar. Si quieres ir a comer, también hacen paellas o arroz meloso por encargo.
'KA.LA.MAR' - Avda. Cortes Valencianas, 17, Albal, Valencia.
Alex Pascual es el propietario del Ca´Pepes, restaurante de Catarroja cuyos almuerzos nos recomienda el fotógrafo y apasionado de la gastronomía Javier Martínez de Encuinarte. Pero aún no ha podido reabrir: “El agua y el barro se han comido cuatro capas de pared, por lo que hay que tirarlo abajo y volver a empezar”, cuenta Alex Pascual a Guía Repsol.
Por eso en enero creó 'L´Anónima Burger', un nuevo proyecto en el que además de hamburguesas también preparan sugerentes almuerzos: de momento triunfan el bocadillo de carne de caballo con patatas y alioli, el de tortilla de patata, el de huevos revueltos que prepara su padre o el de embutidos de Ontinyent. “Los bares típicos de esmorzar de toda la vida en Catarroja no han reabierto todavía, algunos ya no volverán a abrir”, explica apesadumbrado. De momento, ellos están sirviendo medio centenar de almuerzos al día en este nuevo local, aunque todos deseamos que Ca´Pepes también abra pronto.
'L'ANÓNIMA BURGER' - Calle Cristòfol Aguado Medin, 1, Catarroja, Valencia,
Este bar de barrio, que abrió sus puertas en febrero de 2024, reabrió tras la DANA el 7 de diciembre, después de un mes y 10 días cerrado. Su propietario, David Domínguez Ponce, valenciano afincado en Paiporta, explica a Guía Repsol que no ha podido salvar nada del local, excepto las campanas extractoras, ya que el agua llegó a alcanzar 1,85 metros y todo era pladur y madera. David ha conseguido en tiempo récord hacer una reforma integral, cambiar toda la electricidad y la fontanería, gracias al equipo de albañiles, fontanero y electricista, todos de confianza... y que le han dado facilidad de pago. “Hemos abierto, pero con muchas deudas”, nos confiesa. Por eso le alivia que ya haya clientela, que la faena no falte. “En esta zona siempre hay mucho ambiente, tenemos precios económicos y una atención estupenda”, nos cuenta. ¿Qué hay que pedir en 'La Pecera Xúquer'? El Chivito (mayonesa, tomate, lechuga, lomo, queso, bacon, huevo), el de brascada (ternera con cebolla pochada y jamón serrano), el almussafes (cebolla pochada con sobrasada y queso fundido) o un blanco y negro. El comensal puede personalizar su bocadillo, porque habitualmente tiene una vitrina con todos los ingredientes. El esmorzar especial cuesta 7,50€ y el normal, 6,50€. “Antes teníamos también caballo, pero ya no porque la carnicería a la que se lo comprábamos se ha visto muy afectada y aún no ha reabierto”, explica.
David Domínguez Ponce también gestiona otro local homónimo en Paiporta desde septiembre de 2021, 'La Pecera', pero ubicado en una zona más residencial, en el área municipal polideportiva del municipio y al lado de la piscina cubierta y del campo de fútbol El Terre. Nos cuenta apesadumbrado que aún no ha podido reabrir y no sabe cuándo podrá hacerlo, porque es un local enorme, con dos pisos y una terraza de 120 metros cuadrados, y que, a nivel financiero, es el motor de su empresa. Aún no ha hecho números, porque ha priorizado la reapertura de 'La Pecera Xúquer', pero prevé que la inversión superará los 20.000 euros. “Estaba siempre lleno, desde las 8 de la mañana hasta las 22h entre semana y los findes teníamos que echar a la gente a la 1:30 de la mañana”, nos cuenta.
'LA PECERA XÚQUER' - Plaça Xúquer, 2 (bajo A). Paiporta.
Este bar-restaurante de polígono, que ha estado prácticamente un mes cerrado, ya vuelve a servir sus famosos almuerzos a 6€ y menús del día a 10€. El bocadillo estrella es el de tortilla de patata con longaniza, aunque hay quienes lo prefieren de morcilla o de magro con tomate. En el menú del día, hoy de primero hay arroz meloso de marisco, judías verdes con jamón, entremeses o ensalada especial. De segundo, merluza a la plancha, pava en salsa o callos con garbanzos.
Fue Marca de la Cruz quien puso en marcha 'La Mina' hace 37 años y ahora lo gestiona junto a su hijo, Rafael Villalba, a quien la riada le pilló dentro del local. “Hemos tenido que hacernos con mesas, sillas, maquinaria, congeladores... todo nuevo”, explica. Poco a poco, van volviendo a una relativa normalidad: continúan trabajando con algunos de los clientes fijos de siempre, trabajadores de las empresas cercanas, aunque aún no han reabierto muchas de las fábricas del polígono.
'LA MINA' - Av. Alquería de Mina, 12. Paiporta.
Aún no son las 9 de la mañana y el local está vacío, pero pronto llega el primer vecino, que pide un cortado y su bocadillo de lomo con patatas y cebolla. Las caras están serias y los corazones tristes, pero un buen esmorzar siempre levanta la moral. Pronto hay ocho personas almorzando en la barra y otros tantos en las mesas, algunos vestidos con el uniforme de trabajo. Hacen un parón para reponer energías y continuar con la ardua tarea. Aún hay mucho que hacer. Fuera, el barrendero pasa recogiendo las hojas. Es otoño, aunque se nos haya olvidado.
Víctor Ferrer es el propietario de este bar desde hace un año, ya que antes trabajaba en una arrocería en Ribarroja. Nos enseña, con cierta pena, el expositor de producto, que ha tenido tiempos mejores y que pronto volverá a ser lo que era, que van llenando con la materia prima disponible: lomo que adoba él mismo, pollo, cebolla pochada, pimiento verde, queso, longaniza, sobrasada o alioli. Enseguida llega, sonriente, a pesar de todo, Joan Ruiz de @esmorzaret, el creador de contenido mallorquín afincado en Aldaia que lleva años alegrándonos con sus descubrimientos gastronómicos, siempre alrededor del almuerzo, de la tradición y de los bares.
Él es uno de los clientes habituales del 'BarHoyo' y quien nos ha recomendado que vengamos a probar su almuerzo, ya que alaba la calidad del producto con el que trabajan. ¿Su favorito? Difícil elegir, pero hoy se pide el de lomo, queso, bacon y pimientos. Se nota el cariño y la pasión que Víctor le pone a cada elaboración, que prepara con mimo. Mientras, nos habla apesadumbrado del jardín vertical que tenían, que ya no está. “La riada nos reventó el cristal de la puerta, hizo una especie de ola y apareció todo el mobiliario contra los baños. El lodo se ha metido en cada rincón, hemos tenido que limpiar y desinfectar muy minuciosamente. Además he perdido maquinaria que aún estaba pagando”.
En el equipo son cuatro, pero dos están en un expediente de regulación de empleo temporal (ERTE). Ahora Víctor solamente piensa en recuperar los días perdidos, ya que tuvieron que cerrar durante casi dos semanas. Y no hay mejor manera de apoyarles que yendo a probar uno de sus bocadillos recién hechos con el pan que compra en la panadería de al lado (“el 50% de un bocadillo es el pan”). Un sábado o domingo cualquiera vende más de un centenar al día, aunque desde que han reabierto hacen un tercio de su caja habitual.
Le preguntamos por los más demandados: el Chivito siempre es un clásico, aunque los fines de semana el que más triunfa es el de carne de caballo con ajos. También tenemos otros que tienen el nombre del cliente que nos los pide, como el Capi, de tortilla de patatas con panceta ibérica y pimientos verdes, o el Camp, de revuelto de patatas con blanco y negro (longaniza y morcilla)”. Todos ellos son buenas excusas para planear una excursión a Aldaia, más pronto que tarde, y de esa forma fomentar la regeneración de un ecosistema empresarial que también se ha visto tremendamente afectado.
'BARHOYO' - Avda. Miguel Hernández, 6. Aldaia.
Paiporta fue uno de los municipios más arrasados, incluso ha sido denominado “zona cero” de la catástrofe. El 18 de noviembre reabrió el bar de la plaza de la iglesia, el 'Don Jamón', donde los aguerridos hosteleros Gema Martí y Alfredo Cuartero sirven cientos de almuerzos diariamente. Él está en la cocina y ella, siempre al pie del cañón, tras la barra, en la que desde primera hora de la mañana no cabe ni un alfiler. Llegamos poco antes de las 10 y ya nos sorprende el bullicio: decenas de parroquianos se dan cita en esta tasca para compartir una charla distendida y un rato de evasión, que se antojan más necesarios que nunca.
Hay cola para pedir el bocadillo, que Alfredo prepara con agilidad y prestancia. En la vitrina, relucen todos los productos disponibles: se puede elegir entre más de una decena de ingredientes. Todas las mesas están llenas y, en ellas, aparte de los consabidos cacaus (cacahuetes) y aceitunas (lo que se llama popularmente “el gasto”), se nota que la estrella son los bocadillos, como el de carne de caballo, aunque el superventas del 'Don Jamón' es el de secreto con patatas, salsa de mostaza y miel.
El precio del almuerzo, que incluye lo descrito y además una bebida (cerveza, en la mayoría de los casos) y un café, es de 6,50€. También tienen una carta sencilla de picoteo: bravas, ensaladilla, tabla de jamón u oreja a la plancha. “Siempre hemos tenido bastante faena porque intentamos hacerlo todo buenísimo y ser rápidos, trabajamos con producto de primera calidad, aquí todo es fresco”, explica Gema Martí mientras prepara varios cortados.
Este bar abrió en 2008, aunque Alfredo Cuartero es hostelero desde que nació y Gema Martí desde 2004. Son muchos años de dedicación al cliente… y se nota. Ésta es su manera de ganarse la vida y por eso les corría prisa reabrir. “Ese 29 de octubre nos cambió la vida, lo teníamos todo: un montón de trabajo, varios préstamos… y, de repente, todo se vino abajo, ya no tienes fuentes de ingresos y tienes que reconstruirlo todo. En nuestro caso, solamente estaba dañado parte del mobiliario y neveras, pero la estructura del local estaba intacta. Así que a base de mucho sacrificio y gracias a la ayuda de amigos y clientes, conseguimos abrir de nuevo”, explica Gema. “Siempre hemos sido muy peleones”, reivindica Gema. Y aquí seguirán, desde las 7 de la mañana de lunes a sábado para seguir haciendo felices a quienes se acercan a esta concurrida tasca familiar.
'DON JAMÓN' - Plaça l'Església de Sant Jordi, 6. Paiporta.
En las dos mesas de la terraza, vecinos y operarios con botas manchadas de barro se arremangan para comerse su bocadillo de tortilla de patata con longanizas o de huevos, bacon, queso y patatas, el favorito de muchos clientes, que habitualmente son jubilados o empleados de los juzgados cercanos. Ahora, el público es más variopinto. Este bar es uno de los pocos de Catarroja que ya ha reabierto. Dentro, hay una mesa de 20 personas que se han reunido para almorzar: son parte del equipo docente del instituto cercano, que aún no ha retomado las clases y han improvisado una reunión a la hora del almuerzo. La elección de la mayoría es el bocadillo de lomo, queso y pimientos, un clásico.
El café tampoco puede faltar, son días largos y aún son las 11 de la mañana. Un grupo de amigas también disfruta de este manjar de media mañana; otras mueven una mesa para poder sentarse a comer su bocadillo de tortilla de alcachofas, queso y champiñones mientras buscan consuelo en las palabras, en el compartir emociones.
María Amparo García, que en el futuro sueña con tener su propia cafetería, gestiona el bar de esta sociedad musical desde marzo de 2024, donde hacen sobre todo desayunos y almuerzos, aunque también comidas para grupos por encargo, así como cenas los viernes y sábados. Aquí se juntan las filas moras, las comparsas y también hacen fiestas de cumpleaños de niños. “La gente lo que busca es tener un sitio donde poder estar tranquilamente, que sea grande y espacioso”.
Ahora abre a las 8 de la mañana, porque hay demanda, aunque habitualmente no lo hace hasta las 9. Son unos días atípicos, se palpan la tristeza, la frustración y la preocupación en el ambiente. Este bar en concreto, que ahora tiene “más faena que nunca”, reabrió el 18 de noviembre porque gracias a las rejas, que protegieron la puerta, así como al tamaño del local y su distribución, apenas sufrió daños materiales. “Solamente había barro y agua, pero me ayudaron los músicos de la sociedad a limpiar”, explica María Amparo a Guía Repsol.
'BAR DE LA SOCIEDAD UNIÓ MUSICAL' - Avda. Dr. Gómez Ferrer, 62. Catarroja.
En Paiporta, también ha reabierto ya el 'Bar El Sol', que precisamente inauguró el fatídico 29 de octubre. En cambio, hay otros que aún no han podido hacerlo, y no saben cuándo será posible, como 'Casa Baina' (Catarroja), en pleno Parque Natural de L''Albufera, al que han ido clientes y voluntarios desde el primer día para ayudar a limpiar el local, pero que aún está a la espera de que electricistas o fontaneros puedan ir a arreglar los numerosos desperfectos. El rayo de esperanza lo arrojan los negocios que van reabriendo y los que tienen previsto hacerlo en los próximos meses, como ‘La Mesedora’ (Algemesí), que estima hacerlo durante la segunda quincena de enero. Seguiremos informando, porque reactivar la economía local de las zonas afectadas también ha de ser una prioridad.
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