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Entre la Bola del Mundo y la Maliciosa, con vistas a Madrid.

Escapadas a la nieve en la Sierra de Guadarrama

Cumbres y bosques nevados a tiro de piedra de Madrid

Actualizado: 21/01/2026

Fotografía: Miguel Cuesta

Sucede pocas veces al año, pero cuando cae, las humildes cumbres del Sistema Central se cubren de nieve y permiten sentirse un poco alpinista. También un poco dominguero. Todos caben... siempre y cuando madruguen o se busquen rutas un poco menos pateadas. Aunque parezca que no, sí que hay suficiente sierra para tanto madrileño. Desde rutas familiares por el Telégrafo o la Laguna Grande a otras exigentes como los tubos de Ruau o de Todos, aquí van un puñado de rutas invernales por la Sierra de Guadarrama.

El patio de Siete Picos: la opción más familiar

La cumbre más reconocible de la Sierra de Guadarrama, Siete Picos (2.138 m), tiene un carácter bipolar. Su cara sur, la más característica, presenta canales por las que se derrumban grandes bolos de granito y en las que apenas cuaja la nieve. La cara norte es una loma suave cubierta de pinares donde se acumulan buenas cantidades de nieve. Por ella transita el archiconocido camino Schmidt, la ruta invernal más sencilla e idílica del Guadarrama, con 7 km llanos por el bosque entre los puertos de Navacerrada y la Fuenfría… pero con un matiz: cuando la estación de Navacerrada está abierta, hay que cruzar la pista de El Bosque con mucha precaución.

La línea de cumbres de Siete Picos.
La línea de cumbres de Siete Picos.

Por encima del Camino Schmidt, la línea de cumbres de Siete Picos cambia la magia del bosque por la de las panorámicas. Sigue siendo una opción relativamente familiar, dependiendo de las condiciones, y especialmente si nos conformamos con llegar al Alto del Telégrafo (a 1,5 km desde el puerto de Navacerrada), adonde incluso nos puede acercar el telesilla homónimo. Una opción más ambiciosa, pero sin exageraciones, es recorrer el cordal de Siete Picos y luego regresar por el Camino Schmidt enlazándolo en el Collado Ventoso, disfrutando así de las panorámicas y de la intimidad del bosque en una ruta de apenas 11 km y 500 m de desnivel.

Las nieves del Manzanares: entre Guarramillas y Maliciosa

A menos de 50 km de la Puerta del Sol en línea recta, las dos cumbres que mejor se distinguen desde la capital son la Maliciosa (2.227 m) y, asomando tras ella, la mítica Bola del Mundo (Alto de las Guarramillas, 2.265 m). A los pies de la segunda, más o menos de camino a la primera, se encuentra el Ventisquero de la Condesa, uno de los puntos donde más nieve se suele acumular en la sierra, y donde es muy habitual subir a hacer esquí de montaña. Desde el puerto de Navacerrada, los días de buena meteorología, la “bola” ofrece una ascensión sencilla que se puede combinar fácilmente con la Maliciosa, pero al ser un territorio totalmente expuesto, el viento y las nieblas pueden jugar malas pasadas, siendo fácil desorientarse. También hay un telesilla que permite atajar.

Ascendiendo a la Bola del Mundo.
Ascendiendo a la Bola del Mundo.

Una alternativa interesante es subir a Maliciosa desde La Barranca, un pinar próximo al pueblo de Navacerrada que puede ser un destino en sí mismo para familias, con un embalse bastante fotogénico. Para los más ambiciosos, este paraje va a ser la antesala de una ascensión más compleja a través de los riscos y canchales de la cara sur de esta cumbre que, para muchos, dibuja la silueta más sugerente de la sierra. Pertrechados con crampones y piolets, aquí se puede evitar la ruta más sencilla que pasa por los pies del Peñotillo, para trepar por canales tan míticas como el Tubo de la Y, la cascada de hielo de la Vía Toñi, el Tubo de Todos, con unas señoras inclinaciones que oscilan entre 50º y 75º.

Peñalara y sus lagunas: el techo que parte los vientos

Dejamos el entorno del puerto de Navacerrada para acercarnos al de Cotos, que es la casa del alpinista madrileño más aguerrido, aunque también abre alguna puerta a familias y domingueros. Desde Cotos, la ascensión Peñalara (2.428 m) por las Dos Hermanas es técnicamente sencilla y solo exige un poco de forma física (11 km y 600 m de desnivel, ida y vuelta). Tan solo hay que tener en cuenta que, al techo de la Sierra de Guadarrama, con vistas a las dos castillas, lo azotan vientos crueles y se le pegan nubarrones.

Bosque nevado de camino a la Laguna Grande de Peñalara.
Bosque nevado de camino a la Laguna Grande de Peñalara.

Quedarse a los pies de este coloso es una opción mucho más agradable y familiar: desde el puerto, un paseo por el bosque nevado hasta la Laguna Grande de Peñalara suma apenas 7 km y unos 200 m de desnivel entre ida y vuelta. Mucho más ambicioso sería asaltar Peñalara desde el grupo de lagunas menores, vecinas a la Laguna Grande. Salvando el paso del Mirador de Javier, se accede a un paraje fabuloso de pequeñas lagunas glaciares que quedan a los pies del Risco de los Claveles. Aquí, la Canal Ruau es una de las ascensiones más famosas de la sierra, que algunos llegan a descender con esquís, a pesar de que hay tramos con 45º de inclinación. Más terrenal, y quizá más hermoso, es subir al risco bordeando por la Laguna de los Pájaros.

Cabezas de Hierro: un caramelo para los que les gusta el lío

También desde el puerto de Cotos, pero en esta ocasión en dirección sur, las Cabezas de Hierro (2.381 m) son una pareja de cumbres enfrentadas a Peñalara que gustan a los amantes del frío, ya que, desde aquí, se suben por su cara noroeste. Existe una opción popular, muy larga pero sencilla, que consiste en recorrer la Loma del Noruego, que de hecho pasa por la Bola del Mundo, para luego tomar la Cuerda Larga hasta las Cabezas de Hierro. Ir y volver por esta ruta supone unos pesados 20 km y 900 m de desnivel sobre la nieve. Por eso, la Loma del Noruego suele ser el camino de regreso para quienes se suben a las Cabezas atajando, bien por el circo de Cerradillas, más sencillo y que no exige de material especial, o bien por los más ambiciosos Pulmones, con inclinaciones que alcanzan los 45º y sí piden material específico. Tanto por Cerradillas como por Pulmones, la ruta se reduce a unos 15 km y atraviesa unos pinares idílicos por el entorno del Refugio del Pingarrón y la Poza Sócrates.

Descendiendo el Cerro de Valdemartín (vistas desde la ascensión a Cabezas de Hierro).
Descendiendo el Cerro de Valdemartín (vistas desde la ascensión a Cabezas de Hierro).

Peña del Águila, un mirador desconocido

No es la más alta, ni la más bonita, ni la más famosa. Tampoco es especialmente fácil de ascender. Lo que sí ofrece es un ángulo privilegiado hacia las grandes cumbres que acabamos de mencionar y muchas más. Un poco en tierra de nadie, a medio camino entre parajes más famosos como el Puerto de la Fuenfría o los picos del Montón de Trigo y La Peñota, esta Peña del Águila (2.008 m) es una montaña de formas suaves, con una línea de cumbres redondeada, con forma de arco, y unas laderas relativamente suaves hacia el noroeste y el sureste. Se puede subir a lo salvaje, cortando esta última ladera desde el aparcamiento de las Dehesas o, un poco más civilizadamente, por la Pista de la República (10 km y 600 m ida y vuelta). Sea como sea, arriba ofrece vistas geniales de Peñalara, Bola del Mundo, Siete Picos… además de la línea de cumbres segoviana que forma la Mujer Muerta.

Ascensión a la Peña del Águila.
Ascensión a la Peña del Águila.