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Cada año, más de medio millón de personas llegan a Santiago de Compostela tras haber peregrinado durante muchos kilómetros de caminata. La opción de recorrer una parte o la totalidad del Camino de Santiago gana adeptos de todos los rincones del mundo, también entre los que deciden seguir las flechas amarillas acompañados de su perro. Lo que antes era muy complicado por la escasez de alojamientos e infraestructura, ahora ya es posible.
Cristina Domínguez realizó su primer Camino con Bruno en 2023, un pequeño beagle que por entonces tenía dos años. Salió de San Fernando (Cádiz) junto a su mascota y a su padre, José María. Cristina reconoce que la experiencia le cambió por completo. “Es un antes y un después. Valoras mucho más las cosas y sabes apartar todo aquello que no aporta. Hacer el Camino junto a mi padre me ayudó a conocerle mucho más y, encima, Bruno supo adaptarse a todos los terrenos. Disfrutó un montón y era el centro de atención de muchos peregrinos; algunos hasta le llamaban ya por su nombre al cruzarnos”.
La de Elena Moreno es otra de esas historias que dejan cicatriz en el alma. Ella hizo por primera vez este peregrinaje en 2022, pero al llegar a Santiago recibió una mala noticia: una de las personas que más quería tenía un tumor. Poco después apareció su perrito Ron. Ella entonces no lo sabía, pero Ron le acompañó el año pasado en su segunda peregrinación a Compostela. “Perdí a mi padre un 25 de julio, el día de Santiago, en 2025. El Camino es muy especial para mucha gente, pero para mí lo es por algo muy concreto: allí se cruzan algunos de los momentos que han cambiado mi vida. Por eso Ron y yo lo hicimos juntos. Fue nuestra forma de agradecer, recordar y seguir caminando bajo la mirada del Apóstol”.
Las historias de Cristina o Elena podrían ser la de cualquiera de las más de medio millón de personas que cada año llegan a Santiago desde los distintos caminos que surcan la Península. El más habitual es el Francés, que entra en España por Roncesvalles y atraviesa Navarra, La Rioja, Castilla y León y Galicia. También son habituales el Camino del Norte, que parte de Euskadi y recorre acantilados y pueblos costeros, el Camino Portugués o la Vía de la Plata. Cada paisaje es único y todas son muy recomendables, y más si las recorremos junto a nuestro mejor amigo: el perro.
Desde hace 8 años, los perros que realizan la peregrinación hacia Santiago de Compostela pueden conseguir, al igual que su dueño, la Perregrina o Compostela Canina, una iniciativa solidaria que puso en marcha la Asociación Protectora de Animais do Camiño (APACA). La idea nace por petición y por necesidad. Raquel Freiría es la impulsora de esta asociación y cuenta que, de esta manera, buscan concienciar a los albergues para que faciliten el acceso a las mascotas. “Aunque la credencial no cuenta con carácter oficial por no disponer del sello de la Iglesia Católica, es un gran paso para sensibilizar a los peregrinos sobre el abandono de animales y su maltrato en las rutas jacobeas, apuntan desde la asociación”.
Su funcionamiento es el mismo que la cartilla de un peregrino: deberá ser sellada durante la ruta y, finalmente, en Santiago deberá coordinarse con una de las personas responsables de APACA la recogida de la Compostela Canina. Para ello, desde APACA recomiendan llamar o contactar a través de WhatsApp (604028306) cuando se esté aproximadamente en la mitad de la última etapa para concretar la recogida de la Compostela para nuestra mascota.
En esta ocasión, nos decidimos por el Camino Francés, el más fresco de todos para realizarlo en primavera y verano. Llegar a destino con nuestros compañeros de cuatro patas será muy emocionante. Por suerte, lo de alojarnos con nuestras mascotas ya no es un problema, pues cada vez hay más albergues y hostales que permiten su entrada, eso sí, no todos abren durante todo el año, algunos solo entre Semana Santa y comienzos del otoño. Así que es fundamental la planificación para no llevarnos sorpresas. Os dejamos algunas recomendaciones de los peregrinos que ya han realizado el recorrido con sus compañeros de cuatro patas.
En Navarra no tenemos alojamientos al inicio del camino; en Roncesvalles y alrededores no hay nada, así que hay que organizarse bien. En Olague, un pueblito del valle de la Ulzama, está el Albergue de Peregrinos de Olague, a unos 20 km de Pamplona, con 16 plazas divididas en 4 habitaciones. En La Rioja, encontramos en Nájera el Albergue Las Peñas, ubicado en la parte antigua de la localidad, dispone de 14 plazas. Una buena opción en Burgos es el Albergue Cuatro Cantones en Belorado, exclusivo para peregrinos y con piscina para poder darnos un chapuzón. Muchos de estos alojamientos nos indicarán además otras posibilidades cercanas para poder pernoctar con mascotas. En Palencia, Frómista y Carrión de los Condes son dos de los municipios más transitados por los peregrinos, y aquí encontramos el Hostal Camino de Santiago y el Hostel Santa María del Camino.
En León, en la localidad de Trabadelo, podemos dormir en Camino y Leyenda, un alojamiento rural con jardín y ambiente tranquilo, muy utilizado por peregrinos que viajan con perro. Está en una casa tradicional berciana y tiene zonas exteriores donde los animales pueden descansar. En Villafranca del Bierzo está La Piedra, un albergue en el que puedes dormir con el perro en la habitación por menos de 30 euros. Uno de los puntos más emblemáticos es O Cebreiro, la puerta gallega del camino, en Liñares, podemos pasar la noche en Linar do Rei, tiene varias literas y también la posibilidad de elegir habitaciones privadas. Antes de la última etapa, encontramos el Camiño Real Hostel, en Sigüeiro (A Coruña), con buenas valoraciones y suele aceptar mascotas si se consulta al reservar. Y ya en Santiago de Compostela, la Pensión 25 de julio, muy cerca del centro y a unos 55 euros; hay alojamientos más baratos en la capital, pero este merece la pena.
Una vez tenemos los alojamientos, no está de más pensar en la comodidad de nuestros compañeros de ruta a la hora de dormir. Rakel Franchi es una enamorada del Camino y fue su perrita Sasha la que le hizo pensar en diseñar una camita plegable que no pesara ni ocupara mucho y que pudiera montarse y desmontarse sin herramientas. Así nace Flipa Pets. “Mi perra ya tiene una edad avanzada y empecé a notar que su descanso no era el que debía ser. Probé distintas camas del mercado, pero ninguna terminaba de resolver lo que yo buscaba: comodidad real, materiales agradables y algo que también fuera bonito y armonizara con el hogar”, explica Franchi. “Muchas camas elevadas eran prácticas, sí, pero no resultaban acogedoras. Vivo al lado del Camino Portugués y veo peregrinos pasar cada día. Personas que caminan kilómetros buscando algo: conexión, superación, calma. Muchos de ellos viajan con sus perros. Y siempre pensaba lo mismo: si nosotros necesitamos descansar bien para seguir el camino, ellos también. Nuestras mascotas caminan a nuestro lado, nos acompañan en todo y merecen un descanso digno, cómodo y seguro”.
Una vez que tenemos planificados los alojamientos, nos centramos en lo verdaderamente importante, el día a día siguiendo esas flechas amarillas que solo tienen un destino, Santiago de Compostela. Si ya para nosotros es fundamental controlar los horarios, la alimentación o hidratación, para nuestras mascotas todavía lo es más. En primavera, las sendas que nos llevan hasta la Catedral del Apóstol vuelven a estar transitadas, un hervidero de gente que vive su temporada alta entre los meses de abril-septiembre. Por ello, habrá que tener en cuenta que el calor es el peor aliado para los perros. Os dejamos unas recomendaciones básicas para evitar sustos y sufrimientos a nuestros mejores amigos.
Además, la llegada del buen tiempo no solo significa más paseos y parques llenos de perros. Con el aumento de las temperaturas también reaparece uno de los mayores riesgos para las mascotas en esta época: la oruga procesionaria. Un simple contacto puede provocar inflamación severa, lesiones en la lengua e incluso complicaciones graves si no se actúa con rapidez. El director técnico del Hospital Veterinario Madrid Centro, Rubén Duque, insiste en la urgencia de intervenir cuanto antes: “El margen de actuación es muy corto. En los casos de contacto con procesionaria, cada minuto cuenta”.
En áreas donde podría haber presencia de estas orugas, se recomienda llevar a los perros sujetos con correa. Esto limita la posibilidad de que se acerquen con curiosidad para oler o interactuar con ellas. Es fundamental ir con atención durante el camino, no permitiremos que el perro olfatee ni lama los restos del suelo, incluso cuando no se puedan ver orugas. Aunque esto puede resultar difícil, los pelos del insecto pueden seguir presentes.
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